viernes, 1 de febrero de 2008

Hachikō, Shibuya 109 y Amapola

¿A qué os gusta el título? Aquellos lectores duchos en la cultura japonesa (por definirlo de alguna manera) sabrán a qué me refiero con Hachikō, mientras que el segundo sustantivo, pese a representar una flor, en este caso concreto no guarda ninguna relación con la flora.

¿Sabéis quién es Hachikō, dónde se encuentra o qué representa? Pues es un perro muy famoso que se ganó el apodo de “perro fiel”, puesto que durante diez años tras la muerte de su amo continuaba yendo a la estación a esperarle. Hay una estatua suya en Shibuya, uno de los centros neurálgicos de Tokyo y centro de reunión de cientos de miles de japoneses al día. Todo esto significa que hoy me he dirigido a Shibuya…de día. De noche es un auténtico foco de luz que es visible desde todos los puntos elevados de la ciudad.

Shibuya no es tal y como lo pintan en los mangas, ni mucho menos. Dichas descripciones y analogías se quedan realmente cortas...demasiado. Shibuya es una zona que siempre está activa independientemente de la hora a la que acudas, sin desmerecer en absoluto las horas intempestivas. Es posiblemente la imagen de Japón que todo occidente tiene, la del legendario cruce visto desde arriba junto con el edificio Shibuya 109, en japonés “ichi maru kyuu”, como elemento principal. Pero el edificio Shibuya 109 no juega un papel ornamental. Nada más lejos de la realidad, sino que es un complejo de muchísimas plantas dedicadas al cien por cien al mundo de la moda femenina, tocando todos los palos, estilos y marcas que uno no puede imaginar. Sí, habéis leído bien, imposible de imaginar. No sé si decir que las japoneses van un paso por delante o se dedican a seguir el camino que más les conviene. La ropa y los complementos que se pueden obtener en el Shibuya 109 poseen todo tipo de formas y colores (y hasta me atrevería a acuñar las palabras de mi amiga Celia cuando habla de “olores y sabores”).

Una vez dentro, las plantas son realmente pequeñas y su estructura circular hace que sea imposible que no se vean todas las tiendas. En tan sólo medio minuto ya se ha dado la vuelta a la planta, aunque he de reconocer que el espacio está aprovechado al máximo, sin dejar resquicio alguno. Cada tienda dispone de su propia “banda sonora” y las dependientas van a la última en todos los sentidos posibles.

La verdad es que se llega a sufrir un auténtico colapso visual y su efecto hipnótico es claro y notorio. En lo que respecta a los precios he de reconocer que, pese a que se supone que es lo más de lo más, son asequibles para todos los bolsillos. Desde pantalones (de mujer) de 2,000¥ hasta cinturones góticos o “chics” de 15,000¥. La verdad es que me ha sido posible establecer un patrón para los precios. Aunque eso sí, la competencia no es que sea feroz, sino que directamente se apuñalan entre las diferentes tiendas. Eso sí, con cortesía y elegancia.

Tras visitar la zona, que era un auténtico hervidero, y comprobar in situ que los DVDs están más caros que en España, los más baratos, siendo de promoción especial, no bajaban de los 1,500¥, he tenido el placer de reencontrarme con Maiko, una de las representantes de Japón para la beca GYE 2007 (y ahora amiga), e ir a comer con ella a un restaurante brasileño de estilo buffet. La comida no estuvo nada mal para 880¥ que tuvimos que desembolsar por cabeza.

Tras una distendida sobremesa recordando viejos momentos y, sobre todo, practicando todo el japonés posible (まいこさんはすばらし先生です) he vuelto a recurrir a la táctica de “la caminata de varias horas”. Y desde Shibuya me he ido al Yoyogi Park, parque inmenso donde los haya, y al Meiji Shingu Shrine, lugar al que guardo un cariño especial (cuya entrada además desemboca directamente en Harajuku, otro de esos lugares que merecen un apartado aparte).

Ni qué decir tiene que es uno de los estiletes turísticos más importantes de la capital de Japón y donde quizás me haya topado con un mayor número de “gaikakujin” desde que pisé suelo nipón. El Yoyogi Park es un parque de asueto puro y duro, con los típicos puestos para el no menos típico picnic familiar. Tiene un cierto aire a los parques ingleses y está plagado de cuervos. ¡Qué digo plagado! Están por todas partes y se han acostumbrado tanto a los humanos que se pueden hasta tocar (acción que he evitado a toda costa al tener un gran cariño por mis dedos), por no decir que son en muchas ocasiones sustitutivos de las palomas.

Tras un par de horas deambulando por el parque, giro al norte para adentrarme de nuevo en los jardines del Meiji Shingu Shrine. El santuario es de lo más increíble. Plagado de gente todos los días del año prácticamente y uno de los sitios que mejor recuerdo deja por lo que representa. Obviamente está relacionado directamente con el Emperador Meiji, emperador que impulsó la etapa modernizadora de Japón a finales del siglo XIX y principios del siguiente.

Pasando al tema de las anécdotas, hoy ha habido dos. La primera durante mi visita al Meiji Shingu Shrine, en la que dos chicas japonesas me han pedido que les hiciera una foto. Obviamente no me he negado pues yo andaba al acecho de algún inocente que cumpliera con la misma misión para conmigo. Me han dado un móvil que directamente no describo (me llevaría varias hojas, pero simplemente comentar que es la pantalla plana más grande que jamás he visto en un móvil). Pero le mejor de todo ha sido cuando he esgrimido un par de frases en japonés y se me han quedado mirando con cara de estupefacción, como si fuera imposible para ellas comprender que los idiomas aprenden. Pero ahí no acabó la cosa, sino que cuando les dije que me “devolvieran el favor” se quedaron aún más sorprendidas con mi cámara. Se apuntaron el nombre puesto que según ellas tenía una calidad brutal y me preguntaron dónde la había adquirido. De nuevo el mundo al revés.


Finalmente el último apunte de hoy lo dedico a Amapola, el nombre del restaurante español que al azar me he encontrado en el centro comercial Metropolitan Plaza de Ikebukuro. He de confesar que nunca me había sentido tan observado al saber que contaban con un español en su clientela nocturna. Me he divertido bastante al ver como los japoneses se “deleitaban” con… ¡paellas por la noche! Servidor ha escogido gambas al ajillo, chuletas de cordero (señor/señora cocinero/a el aceite para freír pero no como salsa) y tarta de queso. ¿Precio? 3,750¥ ¿Nota? Un 6 sobre diez. Lo mejor el servicio, aunque creo que exagerado por mi presencia.

9 comentarios:

emili dijo...

que hacias tu en un デパアト(como se escriba) o lo que sea, para mujeres ,eh pillin xD.

Julio Lleonart i Crespo dijo...

Me duelen los ojos al ver el art decó de la amapola XD Mira que tiene cojones comer en un Español estando en Tokyo XD Pero bueno, se trata de tí y ya te he dicho muchas veces que conozco pocas personas con tus cojones.

Miguel Ortega Pereira dijo...

Se escribe デパ一ト si no me acuerdo mal. ¿Qué hacía? Pues echar un vistazo como todo hijo de vecino. Además alguna que otra tienda era de cosas comunes, aunque el 95% de Shibuya 109 es dedicado a mujeres...tendrías que ver los hombres que van solos las pintas que tenían xDDD

Julio, lo encontré de puñetera casualidad, buscaba algo para comer sushi de menús y cuando miraba planta por planta me veo AMAPOLA y yo ¬¬U...vamos allá xD Lo mejor de todo es que intentaron describirme la carta que tenía los títulos en castellano xDDD Y cuando los pronunciaba se quedaron atónitos xD

Eleone-Chan dijo...

(no se si se ha subido mi anterior comentario porque me ha dado error, si se ha subido borra este, y si no borra esta parte entre paréntesis, si se puede hacer... más o menos decia esto:)

Hachikoooo! ¿Que es lo que lleva alrededor del cuello? ¿Has visto muchas gals por Shibuya, tanto ganjiros (blancas) como ganguros (bronceadas)? Aunque habiendo ido al 109, que es como una especie de santuario para ellas, supongo que habrás visto más de una XD ¿Es cierto que cada vez hay menos ganguros?

Por cierto, bonito stand el de San Valentin... y que.. estooo... "exótica" (por no decir hortera) la decoración del Amapola XDDD

PD: ¡Qué honor, Migueru-san me nombra en uno de sus posts!
PD2: Si es posible, cuando pongas algo en japo en una de tus entradas, ya sea en kanjis o en romaji, pon la traducción al castellano, que lo que no sabemos lo que significa nos perdemos xD

Miguel Ortega Pereira dijo...

Había de todo Celia...DE TODO! Y vestidas de mil y una formas, algunas me daban hasta miedo y eso que era de día, si me pillan de noche me comen, seguro.

PD: okis con lo del japo.

Roskat dijo...

A mi me acabaría dando un síncope nervioso con tantas tiendas y tan juntas...

Una pregunta, Miguel... Bueno, no, dos o tres:

- ¿Cómo es el tallaje japonés de prendas? Es una curiosidad, porque creo que la media de las japonesas es una talla más pequeña que la de las europeas... ¿No?

- Ya que hablas tanto de precios (buena orientación para el futuro), ¿a cuanto están los cds de música?

- Y por último... ¿Preguntaste a los japos del restaurante español... por qué habían escogido el nombre de "amapola"?

Y ya como apreciación, me ha parecido muy interesante las descripciones de los templos y la traducción del ritual de purificación en el templo Meiji.

Miguel Ortega Pereira dijo...

Por partes Leticia:

1. Ni idea del tallaje japonés de las prendas, pero mañana que me doy una vuelta por Harajuku pues entro en una tienda y te cuento.

2. Los CDs de música están un 25% más caros aproximadamente como norma general. Miraré de darte ejemplos.

3. Ni flowers con lo del nombre, me sentía demasiado observado mientras le daba a las gambas al ajillo xD

Eleone-Chan dijo...

¿Te encontraste góticos? esos si que dan miedo XDDD

Miguel Ortega Pereira dijo...

De todo. Aunque los góticos de aquí me pareció que no llevaban la cara tan pintada, pero es que en ese edificio a ver quién es el guapo que le llama raro a alguien xD