jueves, 7 de febrero de 2008

¡Banzai!

Lo reconozco, hoy me he emocionado de lo lindo, además de haber, por fin, disfrutado de unos de los lugares que hacía siglos que quería visitar, el Santuario de Yasukuni. No pretendo dar clases de historia, ni mucho menos, pero voy a intentar explicar a grandes rasgos qué significado guarda dicho santuario.

Fue construido durante el período de gobierno del Emperador Meiji, quien llevó a cabo la imparable modernización de Japón tras abolirse el gobierno militar anterior (Bakufu), para rendir homenaje a todos los caídos, tanto japoneses como coloniales (coreanos y taiwaneses), en las diferentes guerras en la que se ha visto involucrado el País del Sol Naciente. Este santuario sintoísta llevó un nombre diferente, pero adoptó el de Yasukuni Jinja en 1879 y muchas décadas después, tras la derrota nipona en la II Guerra Mundial, se desvinculó del gobierno.

Es un lugar que a raíz de ciertas visitas realizadas por diferentes primeros ministros de Japón, sobre todo del célebre Jun’ichirō Koizumi, ha levantado ampollas en los países vecinos como China o Corea del Sur. ¿Por qué razón? Hay muchos criminales de guerra japoneses, condenados tras la guerra, que son venerados en este santuario, pero a partir del año 1978 unos cuantos criminales de guerra clasificados como Clase A, incluido el famoso primer ministro japonés Hideki Tōjō empezaron a ser considerados como mártires. Desde entonces todas las visitas que se realizan por la máxima autoridad gubernamental son consideradas como un auténtico desaire por los países asiáticos que he nombrado anteriormente. Y esto es más o menos, a grandes rasgos, lo que supone el Santuario de Yasukuni.

Por todo esto y por mi afición a la II Guerra Mundial he realizado una visita en condiciones acompañado de un sol radiante y no he podido quedar más satisfecho con lo visto. Pese a mantenerse gracias a subvenciones privadas, el santuario está cuidado al detalle, además tiene la ventaja de encontrarse al lado de una estación de metro, así que es imposible perderse por las inmediaciones. La entrada es increíble, llena de banderas de Japón, incluyendo la legendaria bandera del Sol Naciente, propiedad de la armada japonesa hasta la II Guerra Mundial y siendo en estos momentos en símbolo de las Fuerzas de Autodefensa. Todo repleto de furgones negros con las banderas ondeando a ambos lados de los pequeños aparcamientos habilitados de forma desordenada.

Me he encontrado con bastante gente por la mañana, pese a ser un día laborable, que iba a rezar tranquilamente quién sabe si por algún antepasado. Pero el santuario en sí, pese a ser ciertamente espectacular, no deja de ser parecido a otros que he podido ver hasta la fecha. No obstante, lo mejor es el museo militar y de guerra que se localiza al lado del santuario. Si algún lector es amante de la historia japonesa es, sin duda, un lugar de obligado visionado. Nada más entrar te encuentras con un Zero Japonés (caza aéreo utilizado por Japón durante la II Guerra Mundial), los submarinos tripulados por un único marinero (tan sólo queda uno sin destruir), y otro tipo de maquinaria bélica totalmente restaurada.

El museo se divide en dos plantas y toda la colección permanente realiza un repaso bastante completo a todo lo acontecido desde las primeras eras, pasando por la interesantísima etapa de unificación de Japón, hasta la finalización de la II Guerra Mundial. Nombres como Minamoto no Yoritomo, Nobunaga Oda, Ieyasu Tokugawa, Comodoro Perry entre muchísimos otros copan este museo de historia militar.

Una de las secciones más apasionantes es la que explica la creación de los pilotos Kamikaze y en qué tipo de aviones volaban. De hecho, existe una réplica de una de sus aeronaves que he podido ver in situ y que os adjunto en la última foto. El único pero que le pongo al museo es que no todas las vitrinas constan de placas explicativas en inglés y esto le resta algo de encanto al museo. Precio de la entrada: 800¥.


5 comentarios:

emili dijo...

ヽ(゚▽゚*)乂(*゚▽゚)ノ
Se ve que te gustan los templos, los santuarios y la la guerra, ya que eres militar , haber si te conviertes en desertor(o^-')b.
Haber si algún dia vas por al museo Ghibli, que quiero ver como es.(*'-')ノ

Julio Lleonart i Crespo dijo...

Friki bélico de los cojones.... Me ha encantado el post XD

Sherlock Hound dijo...

¿Un lugar que hacía SIGLOS que querías visitar? Tú estás fumado, jeje.

¿La bandera que dices es la del sol con los rayos? Yo creí que estaba prohibida. Podrías haber puesto una foto....

Miguel Ortega Pereira dijo...

Sí, hace tiempo que quería visitar el sitio por todo lo que cuenta :p

Lo de Ghibli todo se andará, no te preocupes...y no, no seré desertor, aunque me encantaría. Creo que nadie vendría a buscarme xDDDDD

Eleone-Chan dijo...

La eterna rivalidad entre chinos y japoneses... bueno, aquí tenemos el valle de los caídos, si alguien quiere ir a venerar a franco, pues que vaya...

¿Y ese pedazo submarino iba tripulado solo por una persona? (por lo menos a mi me parece grande ^^u) Y por cierto, el avión kamikaze queda un poco mariposón con esa especie de florecita en un lado XDDDD